Las leves y ondulantes brisas de primavera trajeron tus hojas frescas, hermanas de las que se secaron frente a mis ojos, cuando esperaba el regreso de tu fragancia de mandarina. Como renegadas ondas templadas, resistiéndose a la ley de la naturaleza; a las normas temporales de los hemisferios, con cierta temperatura... como queriendo instalar un pequeño espacio de primavera en donde, por lógica surge el invierno. Así viene tu regreso. Encontrándome hoy en esta tibia sábana de ilusiones, a tu lado. Observando en la madrugada fría tu rostro de niña pequeña... Con tu sueño mineral... Escuchando tus sonidos de cuerpo en reposo, en descanso, en luto, en angustia y abandono. Oliendo tu espalda, tu cabellera histórica, tus saltitos en el dormir...
¿Cuánto ha durado éste invierno...?
Cuando uno se siente abandonado, dejado por otra persona, excluido, marginado. Y, sin embargo, a esa persona se le ama, surge romper con los climas, con las fronteras. Retornar a los suyos, a los recuerdos; retornar a lo abandonado, a lo que nos cobija. Volver al vientre materno, volver a ser perfumado con colonias cítricas, a ser bañado, a ser peinado, a ser dormido, a buscar arrumacos. En síntesis buscar los mejores climas para sobrevivir. Volando como aves peregrinas... ¿Peregrinas?, ...qué tan peregrinas pueden ser las aves, si su universo es así de extenso, sin limites, sin visas, ni leyes...?. Y uno, abandonado, busca retornar a su origen, para proyectarse. Reconstruir, rompiendo con lo cotidiano, cambiar incluso de aspecto. Buscar no ser reconocido, ser otro ser. Diferente. Sentarse en un banco de maderas crujientes y ver nubes autistas, extraviadas, intentando acoplarse, unirse, a fusionarse, unas con otras, hora tras hora; y uno ahí, abandonado, sobre la tierra húmeda, ahí sentado viendo aquel rostro en los recovecos de un árbol viejo, en las pozas de agua, en las ventanas de un bus... Sentado con los pies helados y vivos, que se hacen sentir, que piden calor, que buscan caminos... ¿Cuantas gotas de lluvia mojan nuestro cuerpo, a la intemperie de nuestro dolor más profundo...?. Pero, sin embargo, nuestro corazón late, nuestros ojos diafragman, reaccionan a las variaciones de luz, de contrastes, de movimientos. Nuestro cuerpo siente la caricia tierna, nuestro cuerpo siente, sobre todo siente. Nuestros deseos descartan, porque nuestros sentidos identifican que aquella caricia que recibimos, no es de quien esperamos.
...no importa cuanto dure. Lo que importa, lo que verdaderamente importa, es que lo aguantemos juntos. Porque comparto tu pena, porque conozco tu pena, por que siento también ese ácido abandono.
(Domingo, mayo 28 de 2000, 17:27)

ESCRIBO EN LAS ENCÍAS DE LA IGNORANCIA, TERRORISMO SENTIMENTAL, APOLOGÍA INDISCUTIBLE, METÁFORAS BURDAS, CORAZONES COMO CEBOLLAS, AÑEJOS, GUARDÁNDOSE EN VINAGRE. PROPONGO PASEOS EN EL TRANSPORTE PÚBLICO A QUIEN VUELA SU PROPIA NAVE ESPACIAL... (ACTUALIZADA)
pucha!!!!! ahora si que me hiciste llorar, eso que me he llevado la vida tratando de convencer a todo humano que se acerca de que yo no lloro!!!!