Ese lugar pobre donde vivías, que me hacía recordar los paisajes de la población el Olivo en San Bernardo, con tierrales develando la ventolera de piojos y basura. La estética desértica en los techos y las paredes, en los ojos ancianos de las ventanas, en el sonido del cinc oxidado péndulo del tiempo olvidado y los buses carcachas pintados como modernos, zigzagueando por entre las callecitas estrechas, llevando a la rastra a los obreros con sus mochilas y ollas ahuecadas y avinagradas como sus paladares, las empleadas lavanderas con sus nudillos brillosos, de tetas largas y secas, como la teta seca y menos larga que se desprendía del vestido hilachento en las letras de Nicomedes, escapando de las bocas, de la prole, llenas de chiquillos a la rastra como la micro cacharrienta pintada de moderna. Sucios, pelados, llenos de cicatrices y costras putrefactas, pero tú, bella dama, brillante, impecable con los colores como y donde deben de ser. Al medio de todo ello, vecina de todo eso, admirable valentía. Tus tonalidades rosadas intactas, tus pequitas incólumes, tu mirada taciturna ocultándose bajo tus grandes lentes para el sol, mirada que nadie divisa, que nadie imagina, porque jamás te han visto la mirada bajo el sol, fuera de los ladrillos que delimitan tu propiedad privada, porque nadie espera que le mires, ni un poquito que fuere.

Y tu vivías ahí? Me preguntaba en pleno sueño, y en pleno sueño me respondía que era solo un sueño y que si así seguía debería llamarte cuando amaneciera.

Y tu vivías ahí, en la Población Chiloé?, en algún momento, durante el sueño, me trasladaba hasta el mapcity para ubicarme, para saber en que cuadrante estaba tu extraña casa, la inimaginable, la recientemente descubierta por mí y en sueño casa de tus viejos, mientras asumías tu separación, en una población que ni siquiera sé si existe en este rincón de país. Y en mi sueño te visitaba y mientras te ausentabas preparando tus cosas personales, atendiendo visitas agendadas previamente, tu nana, la que te cuidó desde la infancia, gorda, chica, de tobillos inflamados y boca desdentada me mostraba su sexo lampiño bajo su vestido café con florcitas celestes y flexible como pantruca se doblaba y miraba su vulva jugosa, extendía como víbora una larga y brillante lengua de su boca para que se la besara, mientras reía con su mirada perdida. Y yo te buscaba, tras la ventana descubría escondrijos entre las altas matas de paico que cubrían el patio buscándote, escondiéndome. Y luego aparecían tus padres rubios y colorados, luego tus hijos y luego tu Marco, y yo saltaba como un simio colgándome de las vigas de la parra de uva frutilla, que llevaba a la puerta de calle, una puerta de reja verde entre murallas de ladrillo descascarado. Colgaba de mis brazos poderosos haciendo volteretas olímpicas, orgulloso de mi fuerza para sostenerme en esa ridícula demostración de interés sentimental por ti. Haciéndote gracias para darte a entender que no me ponía celoso, que me era totalmente indiferente todo lo que en la casa de tus padres sucedía, que yo ya había vivido las suficientes experiencias como para no sorprenderme. Que era de esperar que apareciera tu amor, a modo de placer culpable, en su automóvil de millones, que luego lo transformaba en un clásico, pero haciéndote viajar en el asiento trasero con el menor de tus hijos, sometiéndote a su autoridad, ese poder que te excita, como esa palmadita en las nalgas cuando agendadamente surge el sexo.

Porqué no te marchabas de una vez por todas, pudiendo hacerlo de esa cuadrada población llena de fronteras…?, repleta de gente que se mataba por el éxito de ir a ninguna parte…?, que estrellaba sus vidas en los chasis del trasporte publico para que se detuvieran y los llevara a ninguna parte, sintiéndose protagonistas de la noticia…? Porqué no renuncias a mantener a esos desesperados por llegar a verse en la tele martirizándose, pero saliendo en la tele…? Porqué dabas vueltas y vueltas en esos autos lujosos que a cada cuadra se transformaba en otro, sin salir de esa pobre y cuadrada estancia de piojos y tiña…? Porqué subtitulabas cada escenario con argumentaciones efectistas e índices para entender y aceptar todo ese mundillo…?. Porqué yo entraba y salía como si fuera un fantasma traspasando umbrales, revisando mapas, coordenadas, determinando latitudes…?