¿...que temperatura tiene tu espalda..? ...y las pizquitas de chocolate sobre tu pecho, se encienden...? .. y si doblo la cantidad de granitos de café, y las flores las llevo con sus raices desnudas, deshecho su vestido de tierra...?
a las gatas pareciera que les entretuviera ordenar mi desorden para ordenar de nuevo. las mas vieja con casi 20 años, los observa desde el monitor de este aparato que uso para escribir, que pasará por su cabeza al ver a estas adolescentes felinas saltar de un lado a otro... como si fuera un gran paraíso de diversiones y juegos...?
mientras la aspiradora se atora con un papel arrugado bajo mi escritorio, me inclino puteando... en el cajón de más abajo, entre cachivaches y cables asoma polvorienta un agenda pequeña, vieja... en su tapa un adhesivo por la campaña de Rovira a la Fech... "Con unidad y Movilización... Venceremos..." dice. Tanto tiempo ha pasado...? la agenda aquella me lleva a ojearla nuevamente y miro las fechas que tenemos por estos días de Junio... hojas sueltas rayadas, pequeños planitos, códigos, nombres tachados... y tinta negra esparcida entre textos y direcciones...
Junio 15
Voy al pan con (tinta negra...) ...mi hermano Juan, hora 17:30 (5 1/2) + o - al regreso... (tinta negra...) ..endo a mi piso y le (tinta negra..) ...mira tienen una pinta de sapos, paso a dejar el pan a una vecina y los dos tipos llegan casi hasta mi puerta y se devuelven. llego a mi casa y el Pepe me dice "te buscan", entro y está (tinta negra...) ...tranquila, tierna, esperandome, conversamos, dice (tinta negra...) mañan vendrá hora 4 1/2 +o - con (tinta negra...) ese día se quedará a la once... (tinta negra...) ...egaron hora (tinta negra...) madrugada (tinta negra...) él (tinta negra...) on otros... (tinta negra...) hr... (tinta negra...) asesina... (tinta negra...) nada sé hasta el día 18.
La cineasta está detenida desde el 7 de mayo acusada de ser autora intelectual de dos asaltos como parte de una célula mirista. Jura ser inocente, sostiene que se trata de "un montaje escandaloso". Habla desde la cárcel.
Es domingo, ocho de la mañana, y la Cárcel de Rancagua está rodeada de mujeres. Sucede en todas las prisiones, de mujeres o de hombres. Son las mujeres -de todas las edades, orígenes y condiciones- quienes aperran y se hacen presentes con bolsos con comida o vituallas para los reclusos.
El Centro de Cumplimiento Penitenciario de Rancagua -ubicado en el sector de La Gonzalina de esta ciudad de la Sexta Región- no es una excepción. Ancianas con bolsos de supermercado, mujeres con ponchos y parkas y muchachas con frutas y queques y panes y cigarrillos sueltos hacen fila en silencio en la entrada de este moderno penal que tiene 50 módulos de hormigón armado y acero, con muros celestes y amarillos emplazados en un terreno de 48.935 metros cuadrados. En el frío dominical también hay hombres, pero son los menos.
En esta cárcel se encuentra recluida la cineasta Elena Varela, detenida el pasado 7 de mayo acusada de ser financista y autora intelectual de dos asaltos -uno de ellos con víctimas fatales- como parte de una célula mirista. "Es increíble encontrarme en esta situación", dice esta mujer de 42 años y frondoso pelo negro, frotándose las manos por el frío, después de salir de un largo túnel, acompañada de una gendarme, y sentarse en una banca del pabellón de las visitas. "Me han pasado una máquina encima, las cosas han ido sucediendo como una ola gigante. Me requisaron los materiales de cuatro años de filmaciones y entrevistas en el terreno que hice para el documental (Newen Mapuche) sobre el conflicto Arauco-Malleco. ¿Quién protege a mis entrevistados?".
Productora y guionista, compositora y gestora cultural, directora de Ojo Film y fundadora de la Escuela de Todas las Artes y de la Orquesta Sinfónica de Niños de Panguipulli, Varela se encontraba preparándose para salir a terreno con su equipo de filmación cuando fue detenida, en un operativo en el que participaron alrededor de cuarenta agentes policiales, varios de ellos camuflados en el lugar desde hacía varios días.
Elena Varela no sólo defiende su inocencia: asegura además estar siendo víctima de un montaje. "Lo de los asaltos y el vínculo con una célula mirista es un montaje completo. Ellos lo saben, todos los saben. Las investigaciones lo van a demostrar. Lo que están intentando es amedrentar, intimidar y asustar a todos las personas involucradas en el conflicto mapuche. Y yo estoy segura de que esto no se va a detener. Han optado por la estrategia de la mano dura, y no se van a detener".
Cuando habla, cada tanto, a la cineasta se le humedecen los ojos. "Ahora nos enteramos de que la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) nos ha seguido, espiado e investigado durante tres años. El expediente es gigante. Abarca a todo tipo de gente, productores, gestores culturales, músicos de la orquesta sinfónica de Panguipulli, muchas personas que ha ido armando una plataforma o red de comunicaciones y de pensamiento en torno al tema mapuche. La represión está sucediendo por igual entre mapuches, chilenos o extranjeros que se han preocupado por el tema. Basta ver el caso de los documentalistas europeos detenidos también por estos mismos días".
Varela se refiere a dos casos: el de los franceses Christopher Cyril Harrison y Paul Rossj, que estaban haciendo filmaciones para un documental sobre el conflicto mapuche cuando fueron detenidos en Collipulli el pasado 17 de marzo (y al día siguiente recibieron una paliza de parte de un grupo de desconocidos); y los italianos Giuseppe Gabriele y Dario Ioseffi, apresados este 3 de mayo en un predio de la Forestal Mininco, también en el medio de una filmación. A los primeros los acusaron de haber provocado el incendio que estaban filmando. A los segundos les atribuyeron haber robado madera. Ambos equipos, tras el incidente, abandonaron el país.
"La postura que han adoptado las autoridades es de máxima dureza, con ley antiterrorista incluida, desde que en 2002 los movimientos mapuches empezaron a cuestionar la propiedad de las tierras", dice Varela. "En estos momentos hay una 'judicialización' y militarización de la Araucanía. No hay que olvidar que a Patricia Troncoso, la presa que hace poco estuvo en huelga de hambre, le dieron 10 años y un día en un proceso en el cual tomaron sus botas y con ellas marcaron pisadas dentro de un fundo para inculparla".
Varela afirma que las armas que exhibió la policía al momento de su detención eran hechizas. "Lo que la policía mostró eran armas de fantasía, de madera, de plástico, fusiles de juguete con rayos infrarrojos que hemos usado para la recreación de escenas, como está expresamente indicado en el proyecto que presentamos ante Corfo. ¡Y en la prensa aparecieron como armas de verdad! Además mostraron unas banderas del MIR que usamos en un documental anterior. Todo esto es increíble".
"El operativo de mi detención fue impresionante", recuerda. "Yo había ido a comprar café para el equipo de filmación y, al volver, me metieron en un auto con vidrios polarizados. Un policía me apuntó durante todo el camino con una pistola en la cabeza. Otro agente hacía de 'bueno', me sonreía, me miraba comprensivamente y me iba mostrando fotos. El concepto que les montaron fue que yo había recibido instrucción militar en Colombia. También fueron detenidos el director de arte, mi editora, en fin, unas diez personas de mi equipo, cuando nos disponíamos a salir a filmar a la montaña. Incluso detuvieron a un actor que estaba representando a un mapuche, creyendo que era un líder clandestino".
En su régimen penitenciario actual, 16 de las 24 horas del día son de encierro total, cuenta, en una celda de dos metros por tres. "Me siento completamente incomunicada. No me dejan ver la prensa ni la televisión ni leer nada, salvo una Biblia y unos folletos sobre el Sida. No me dejan entrar guateros ni frazadas. No hay estufas. Hago ejercicios dentro de la celda para el frío. El sol no entra por la ventana. A las seis de la tarde te mandan a dormir. La calidad de la comida no me afecta, lo que me afecta es estar encerrada. Ahora tengo derecho a dos visitas semanales de tres horas. Cuando se van las visitas es cuando viene el quiebre, el llanto. Cuando le ponen llaves a la puerta de mi celda es como si me pusieran una llave en el pecho".
Suspira, durante un rato permanece en silencio, mirando hacia algún punto impreciso. Le tiembla la barbilla, nuevamente a punto de quebrarse. "Voy a escribirle una carta a la Presidenta Bachelet. Quiero decirle que este montaje, esta construcción me parece infame, escandalosa. Quieren detener las reivindicaciones mapuches por todos los medios, levantar la idea de que todo el que se preocupe por el tema mapuche es un criminal. Todo esto empezó con la excusa de un asalto y acabó en una investigación policial en la que se incluye a todo el que se ha involucrado con el tema. No quieren testigos para lo que está sucediendo en la Araucanía. Todos nuestros teléfonos han estado intervenidos. Hicieron un allanamiento tras otro durante todo el año pasado. Están forzando todo tipo de vínculos, como si dieran palos de ciego y no supieran lo que hacen".
A Elena Varela no le sale la voz cuando alguien menciona a su hija América, de 16 años, que por ahora ha quedado a resguardo de sus padres. Sacude la cabeza de lado a lado, mira el techo, luego fija nuevamente la vista en los muros de hormigón. "Los interrogatorios han sido muy duros, intensos, con muchas personas detrás mío haciendo preguntas. ¡Imagínese! Están planteando que soy tan poderosa y tan inteligente que el dinero que recibo como cineasta lo estoy utilizando para ayudar a un dirigente del MIR detenido en Brasil".
Tomado del comunicado enviado para el evento de fotografía en Internet del 8 de febrero de 1996, a través de Eniac Martínez y Francisco Mata Rosas.
"...El Sub toma foto al fotógrafo tomando fotos. El fotógrafo se descubre fotografiado y se adivina incómodo. Inútilmente trata se recomponer su postura y aparecer como un fotógrafo tomando fotos. Pero no, es y sigue siendo un espectador. El momentáneo hecho de ser fotografiado lo lleva a ser actor. Y, como siempre, los actores deben asumir un papel, lo que no es sino una forma elegante de evitar decir que deben tomar partido, asumir un bando, tomar una posición.
Del lado de la paz están los indígenas y una sociedad civil nacional e internacional a la que los grandes "intelectuales" y políticos les niegan existencia y eficacia. Por una paz nueva, justa y digna, estos indígenas mexicanos se alzaron en armas, declararon la guerra al olvido y al sistema que convierte a la desmemoria en su principal capital..."
"Una paz nueva se asoma por los cañones de los fusiles zapatistas, por los ojos de los niños, las mujeres, los ancianos y los hombres que han construido un nuevo Guadalupe Tepeyac dentro de la montaña. Sonríen estos hombres y mujeres, llevan el dolor y la pena que el gobierno les impuso como pago por la osadía de ser rebeldes, por su anacrónico empeño de ser dignos. Sin embargo, ríen. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hace que estos ojos, que ahora desafían la complicada ecuación de aperturas, iluminación, velocidad, sensibilidad y oportunidad, desafíen también el olvido que la historia les promete como único futuro posible?
¿Porqué estos indígenas enfrentan la cámara fotográfica con la misma alegría y osadía con la que enfrentan la vida que desean y la muerte que les ofrecen? Pruebe usted a preguntar. Cuestione las imágenes. Tómelas de la mano y no se deje vencer por el dulce alejamiento que le ofrecen, deseche la comodidad de la distancia o la suave indiferencia que le da el concentrarse en la calidad del encuadre, el manejo de los claroscuros, la feliz composición. Obligue a estas imágenes a traerlo al sureste mexicano, a la historia, a la lucha, a este tomar posición, a sumarse a un bando.
Dos bandos: de un lado el olvido, la guerra, la muerte; del otro lado la memoria, la paz, la vida..."
"... demandan un lugar en las cámaras de estos fotógrafos, buscan un lugar en los ojos que frente a las pantallas de las computadoras presencian este evento, y exigen un pedazo en la memoria mundial de un siglo que hizo lo posible por despreciar su historia y que paga, día a día, el alto precio de no tener memoria.
Los indígenas del sureste mexicano, tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales, zoques, mames, sólo aparecían en las imágenes de los museos, las guías turísticas y las promociones artesanales. El ojo de las cámaras los buscaba como curiosidad antropológica o detalle colorido de un pasado muy lejano.
El ojo del fusil obligó al ojo de las cámaras a mirarlos de otra forma. Son hoy el ejemplo de resistencia y dignidad que la humanidad había olvidado, que había perdido, que ha vuelto a encontrar..."
Mi compañera-hermana Pola, envió desde Venezuela este texto, la razón? la muerte de Matías entre las llamas y arboles del sur... entre los fogonazos cobardes, destellos de la democracia arrogante...
Matías, mi hermano...
Matias, ven te invito a caminar conmigo
Te mostraré las calles atiborradas de carros
Como le dicen aquí a los autos
A sorprendernos con la increíble paciencia
Que tienen ante los tacos, veras que nadie presiona.
Me recuerda el sur, nadie apurado, mirando cada detalle del entorno
Hay muchas montañas, sabes, abundante vegetación
Claro, no es tan bello como nuestro sur, nuestro campo,
Pero debe ser la nostalgia
De aroma a tierra, a hualles saludando el paso
Con su sombra, que se agradece con gestos de pausas.
Toma mi mano y caminemos
Conversaremos de heridas en el pulmón
A tus 22 años
De cicatrices que el tiempo nunca borra
De balas asesinas silbando sobre nuestras cabezas.
El sentido era interesante, el objetivo encender unas velas frente al palacio de gobierno, ante tal accion posible, se destinaron decenas de carabineros y medios de control para evitarlo, por lo menos que no sea algo previo a los noticiarios y no caldear mas el ambiente, tras la muerte de Pinochet. El libre transito por la acera fue impedido por las FUERZAS DE ORDEN... y los equipos de prensa, principalmente los alternartivos, fueron reprimidos e incluso detenidos...
Primero: Detención ilegal de un menor de edad.
Segundo: Impiden el libre tránsito de personas por las aceras y la libre expresión.
Tercero: Me golpean por grabar las detenciones.
Fecha: 11 de Diciembre de 2006.-
Fui agredido en Santiago por carabineros con ocasión del Te Deum
Por Fred Bennetts
Valparaíso, 18 de septiembre
Queridos amigos,
Hoy fui a Santiago para manifestarme en las escalinatas de la Catedral antes del Te Deum . Puesto que es el gran día de la jerarquía como institución - organizan este evento con muchos invitados y mucha panoplia - me pareció apropiado llevar un cartel alusivo a los 7 sacerdotes que dieron su vida por los pobres, habiendo sido asesinados y, en la mayoría de los casos, calumniados por el régimen militar. Son: Joan Alsina, Omar Venturelli, Antonio Llidó, Étienne Pesle, Gerardo Poblete, André Jarlan y Miguel Woodward. Pedía a los obispos que refutasen las calumnias - que hasta ahora nunca han sido refutadas ni desde el púlpito ni por cualquier otro medio.
Además, llevaba una petición sobre ese tema dirigido al Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Alejandro Goic, firmado por 75 personas. Esperaba entregárselo si se personase en las escalinatas, junto con una copia de una carta de diciembre de 2006 sobre el mismo tema que mi mujer, Patricia Woodward, le había dirigido - a la cual (igual que a una carta anterior) no había recibido contestación alguna.
Me encontré con que las fuerzas de seguridad habían acordonado toda la Plaza de Armas y dos cuadras alrededor. Por lo tanto tuve que dirigirme a Banderas esquina con Moneda por donde pasaban los autos oficiales camino a la Catedral. Me puse por detrás de una barrera frente a unos carabineros.
Aproximadamente a las 10.35, desplegué mi cartel y fui inmediatamente rodeado por varios carabineros, uno de los cuales sin explicaciones lo destrozó. Cuando le increpé, haciendo referencia a la libertad de expresión y preguntándole por la ordenanza que le permitía actuar de esa forma se limitó a decir "hoy no".
Esperé unos diez minutos más hasta que se veía a la Presidenta en su vehículo oficial y entonces saqué de mi carpeta una hoja, un folio que detallaba los nombres de los 7 sacerdotes para que la Presidenta, sin, evidentemente, poder leerlo, pudiera al menos ver que había algo que quería comunicarle.
Inmediatamente, sin más. fui agredido por varios carabineros y, con especial contundencia, por un joven de civil que se encontraba a mi lado. Sin medir palabra y sin tratar de leer lo escrito en el folio, me tiraron al suelo y el joven se echó con todo su peso sobre mi, inmovilizándome durante unos tres minutos.
Durante ese tiempo uno de los carabineros agarró mi carpeta y salió corriendo, igual que los demás carabineros cuando vieron que se acercaban unos fotógrafos de prensa. El joven, mientras tanto, me dijo que era policía y que yo estaba detenido.
Al levantarme, desapareció el policía y me dirigí en primer lugar a los carabineros que habían vuelto a aparecer, requiriendo mi carpeta. Se apartaron sin contestar y cuando les seguí me encontré con que al lado suyo estaba el policía quien me había agredido y otro de los carabineros que tenía mi carpeta. Me dirigí a uno de ellos que tenía el nombre Moya en su uniforme y que se identificó como responsable de los funcionarios allí presentes. Me identifiqué, presentándole mi pasaporte británico con el cual entré en Chile ayer. Él transmitió los datos a un superior suyo por celular. Le pregunté al oficial Moya si el joven era en realidad policía y me contestó que sí y que estaba bajo sus órdenes. Le pedí que me diera el nombre de ese policía y se negó a ello. Al preguntárselo dijo que no estaba detenido.
Puesto que mi brazo sangraba por causa de la agresión, le pedí al oficial Moya donde podría encontrar un hospital donde curarme. Me dijo que en la Avenida Portugal - que, averigué mas tarde, estaba a bastante distancia. Luego le pregunté donde había una Comisaría para denunciarle y me contestó que no iba a decírmelo.
Dadas esas circunstancias decidí regresar a Valparaíso. Presentándome en Urgencias del Hospital Van Buren me dieron un parte que hace referencia a lesiones en un brazo, que me curaron, y hematomas en varias partes del cuerpo. Luego denuncié los hechos en la Policía de Investigaciones de Valparaíso. Entiendo que el informe policial allí redactado será enviado al Fiscal de guardia mañana y que, previsiblemente, éste se declarará incompetente, reenviándolo a la Fiscalía apropiada en Santiago.
Se da la circunstancia que el 2 de abril del año en curso, dos días antes de regresar a España, fui agredido en el molo de Valparaíso con ocasión de la despedida de la Esmeralda por dos desconocidos en presencia de un Carabinero, el Sgto. Juan Lucke, que no intervino. Denuncié los hechos en la misma Oficina de Investigaciones de Valparaíso, informe ese que también pasó a la Fiscalía. Pedí que, como primer paso, identificasen a mis agresores, puesto que todo el incidente había sido filmado por un cámara de TVN, el Sr.Danilo Ahumada. Hasta el día de hoy no tengo noticias de las investigaciones que pudieran haberse llevado a cabo a este respecto.
Espero que verán bien dar a conocer que Carabineros está actuando fuera de la ley y que los obispos siguen despreocupados por la verdad.
Saludos, Fred
Nota:
Fred Bennetts es Licenciado en historia por la Universidad de Oxford. Ha trabajado como consultor para la ONU y los gobiernos del Reino Unido, España y Portugal. Su esposa, Patricia, hermana del padre Miguel Woodward asesinado en la Esmeralda, colabora con Amnistía Internacional.
ESCRIBO EN LAS ENCÍAS DE LA IGNORANCIA, TERRORISMO SENTIMENTAL, APOLOGÍA INDISCUTIBLE, METÁFORAS BURDAS, CORAZONES COMO CEBOLLAS, AÑEJOS, GUARDÁNDOSE EN VINAGRE. PROPONGO PASEOS EN EL TRANSPORTE PÚBLICO A QUIEN VUELA SU PROPIA NAVE ESPACIAL... (ACTUALIZADA)